Cripta
El errático andar de esta alma que sangra,
busca ocultarse del invisible enemigo
que carga una daga en cada mano apuntando
a su pecho.
Las sombras susurran mi nombre,
mientras camino por el oscuro callejón,
dándome cuenta que tras la puerta
no es el mejor lugar para esconderme.
El ente ataca mi alma vagabunda una
y otra vez con esas dagas que clava
en los puntos vitales.
Mi cuerpo tiene la fuerza para ir tras
de mi victimario pero mi alma prefiere
ocultarse en esta cripta
jueves, 8 de abril de 2010
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